Reseña “Corazón de rayo”, Gabriel Sánchez García-Pardo

«Tarde o temprano, todo ser humano llega a un momento decisivo, un instante, una encrucijada, donde tendrá que elegir si continuar por el camino que le ha impuesto el mundo o empezar a seguir los impulsos de su corazón […] El día que nuestra huérfana indomable sintió esa corazonada se encontraba en Substone City, el pueblo bajo tierra, lista para tender una emboscada».

Nuevo Enclave es un mundo árido y hostil, repleto de forajidos cuya única ley es la del revólver más rápido e invadido por los bimorfos, seres humanos capaces de transformarse en enormes bestias. La joven Mara Purple, sin embargo, no muestra el más mínimo temor. Se ha criado con dos audaces cazadores de bimorfos que vagan por la llanura impartiendo justicia. Sabe rastrear, poner trampas, predecir el tiempo y usar toda clase de armas. No hay enemigo ni adversidad que no pueda superar; el único enigma que no consigue resolver es el de su propio pasado. Pero la habilidad de Mara y sus dos mentores será puesta a prueba cuando en Nuevo Enclave aparezcan los rastros de un Corazón de Sombra: una oscura raza de bimorfos que se creía extinguida, la más vil y peligrosa de todas…

Título de la obra: Corazón de Rayo
Autor: Gabriel Sánchez García-Pardo
Género: Fantasía-western
Editorial: SM
Año de edición: 2020
Extensión: 275 páginas
Formato: Papel (Tapa blanda con solapas) PVP: 11,95€

Desde que leí la sinopsis de Corazón de Rayo, finalista del Premio Gran Angular 2020, tuve un agradable presentimiento. Su lectura, efectivamente, ha revivido una sensación que hacía tiempo que no recordaba, y que compartiré (chan chan) al final de la reseña. Bueno, a ver qué tenemos aquí:

¿Personajes con aristas que evolucionan? Y tanto.  

¿Amor? «Para él, el choque de sus labios no tenía ningún sentido. Para ellos, nada tenía sentido salvo ese choque. El choque incendiario del primer beso».

¿Ambientación de western? No soy un gran conocedor del western; mi experiencia pasa abruptamente de Río Bravo (1959) a Westworld (2016), pero he disfrutado de un mundo de desiertos, forajidos, salones, whisky… todo dispuesto en una sugestiva reinterpretación de la conquista del Oeste. No en balde el autor define su novela como fantasía-western.[1]  

¿Toques de steampunk? También.

¿Bestiario original? ¡Espera a conocer a los bimorfos!

A todo esto hay que añadir tres grandes méritos de García-Pardo. En primer lugar, el autor logra descripciones de calado con un par de pinceladas (y me remito a la cita inicial). Por otra parte, desarrolla la acción con un ritmo casi cinematográfico, sobre todo en los primeros capítulos. El ecuador de la novela, en comparación, acusa la bajada de marcha, sin dejar por ello de envolvernos durante toda la trama. Por último, en un precioso giro mitopoético, García-Pardo integra la historia narrada en el imaginario de un pueblo admirable.

Y vamos con la reflexión prometida. Soy de los que lee un rato, sobre todo en papel, antes de dormir. Hay algo muy especial: saber que al final del día te espera una aventura que te hace disfrutar, hasta el punto de irte a la cama antes para leer más. Eso es lo que me ha pasado con Corazón de Rayo, y si ese no es el hechizo de la lectura, que venga Proust y lo vea. García-Pardo ya ha anunciado su próxima novela[2] y es una gran noticia; crear historias cautivadoras es su arte, y leerlas es nuestro placer.


[1] https://es.literaturasm.com/actualidad/entrevista-gabriel-sanchez-garcia-pardo-autor-de-corazon-de-rayo

[2] http://distopolis.com/munyx-editorial-publicara-en-el-primer-trimestre-de-2022-la-novela-el-atlas-de-fuego-la-ultima-obra-de-gabriel-sanchez-garcia-pardo

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